Mas de un centenar de personas participan en la hoguera de San Pedro en Aldeadavila de la Ribera

http://kopuamonastery.org.nz/felmor/9060 La tradicional hoguera de San Pedro reunió en la noche de este miércoles a más de un centenar de personas en Aldeadávila de la Ribera. Los asistentes disfrutaron de una rica chocolatada junto al fuego que estuvo amenizada por uno de los tamborileros de la localidad.

http://thenovello.com/alfondie/elkos/4166 El origen de esta tradición se explica en el libro ´Mi tierra: Las Arribes del Duero´, obra de Eusebio Ledesma Mieza. Antiguamente, el día de San a los trabajadores, criados, pastores y rabadanes terminaban los contratos y quedaban libres para poder dedicarse a trabajos mejor retribuidos, ya que los trabajadores se ganaban la vida en las faenas de recolección. Se marchaban a segar a otras tierras del Campo Charro o La Armuña.

http://marjodesign.com/?korol=rencontres-seniors-meurthe-et-moselle&9c5=19 Una costumbre muy arraigada era la de encender hogueras y fogatas en las calles, con leña, capachos viejos de los usados para la fabricación del aceite, o pellejos de los utilizados para envasar el vino (odres). Mientras, los adolescentes portaban antorchas hechas de manojos de retamas, manadas especialmente de manzanilla de ahumar, las noches de la víspera de San Juan y San Pedro, sobre todo esta última, quedando el pueblo ahumado y aromatizado con el olor de la manzanilla.

https://www.cedarforestloghomes.com/enupikos/6052 También era tradición en esta noche que los mozos casaderos cortaran ramas de cerezal y adornaban con ellas las rejas de sus novias o muchachas que pretendían.

their website En la plaza del pueblo se plantaba el "mayo" (uno, dos o tres), árboles (álamos o chopos), cuanto más altura tuvieran, mejor. Los troncos eran descortezados y se untaban con sebo hasta la copa, donde colgaban una gran bacalada (la pescada) o un jamón.

roaccutane 30 mg fiyat 2019 Aquel que lograba tocar la pescada, la obtenía como premio. Casi nunca se conseguía, ya que todo el que intentaba conseguirlo, resbalaba sobre el sebo.

Otra escena digna de ver al caer el sol, era cómo abatían los chopos con sogas y maromas. Esta maniobra era realizada con mucho cuidado, para no dañar los tejados próximos.

 

Leer noticia completa

@2020  Aldeadávila de la Ribera