PARQUE MANUEL HERNÁNDEZ CASTRO


 

Este Parque Educativo está situado en el paraje conocido como La Retuerta, tiene una extensión de 3 hectáreas y a 1,5 km del pueblo.

Parte del terreno donde se ha levantado esta área educativa fue donado por Emiliano Hernández Hernández al Ayuntamiento, con el objetivo de que se construyera un parque que llevase el nombre de su padre, Manuel Hernández Castro, que fue el dueño de la finca, el que la cuidó y trabajó durante toda su vida. 

Inicialmente,  el objetivo del proyecto y la temática del parque  estaban destinados para realizar visitas e interpretar un bosque típico de arribes. Lamentablemente, en julio de 2017, el parque fue arrasado por un devastador incendio. Ante la desolación causada por el fuego, el Ayuntamiento, en colaboración con técnicos del parque natural, decidió aprovechar parte de este espacio para crear una ruta pedagógica sobre los incendios forestales, sus efectos y su relación con el ecosistema mediterráneo, al que pertenece este bosque.

Partiendo desde la Ermita de La Santa encontramos la señalización para iniciar el recorrido. Se accede por un camino de tierra que nos ofrece la posibilidad de acercarnos dando un agradable paseo; aunque debido al buen estado del camino, también es posible llegar en vehículo.

Siguiendo la ruta interpretada, y accesible en lenguaje braille, encontraremos diversas especies de flora, entre las que destacan quejigos, castaños y algunas especies propias del bosque de ribera. También hay un espacio en el que se han plantado árboles frutales propios de la zona.

Los anfibios también tienen su lugar en el parque donde se reproducen todos los habitantes en una charca tradicional de arribes. Muy cerca tenemos un pozo equipado con el tradicional cigüeñal para sacar el agua.

Este espacio también es una zona recreativa y de descanso, ya que cuenta con una edificio para realizar barbacoas (equipado con chimenea apaga chispas), merendero con mesas y bancos de piedra, una fuente y un pilar para refrescarse (agua natural, no tratada). En un punto privilegiado del parque se ha instalado una torre de observación de 5 metros de altura  desde la que podemos disfrutar del paisaje arribeño y de las aves que sobrevuelan su entorno.

Una visita muy recomendable por su gran interés pedagógico y por sus cuidadas instalaciones, que invitan a pasar una agradable jornada y descubrir todos los rincones que guarda su interior.